Ya el papa Benedicto XVI había pedido a los sacerdotes que sus sermones u homilías no tomaran más de 10 minutos.
Ahora Francisco continúa con buenos consejos para esa oportunidad única que tienen los clérigos: hablar para un público cautivo y que tampoco va a refutar lo que se diga. Tamaña responsabilidad, tanto capital simbólico, diría Bourdieu, no debe desperdiciarse.
Con humor, homilías que deben evitarse
Prohibido aburrir a los que van a misa
Entrenamiento para mejorar las homilías
Ni show ni aburrimiento en los sermones
Y acá va un artículo que orienta a los feligreses que tienen que leer durante la Misa.